ENTRADA 11.2: ETAPA LIMA- GUAYAQUIL (2) EL CALLAO 11 DE SEPTIEMBRE DE 2021

DIARIO DE BITACORA DEL PROS

AGNYEE TRAS LA ESTELA DE ELCANO

10 DE AGOSTO 2019- 8 SEPTIEMBRE 2022

ENTRADA 11.1: ETAPA LIMA- GUAYAQUIL (2)

EL CALLAO 11 Septiembre 2021

LOS ADELANTADOS EN LIMA. (Segunda entrega)

El entorno ambiental sigue siendo el mismo: amaneceres de brumas que devienen en mañanas bonancibles hasta mediodía, en que se levanta brisa que refresca aún más en la tarde y la noche. Solamente dos días hemos visto un sol nítido. Entonces todo cambia. Disipada la grisalla que elimina perspectivas, planos y contrastes aparecen los verdes de palmas y palmeras que permiten adivinar el lindo paseo marítimo que encinta el pedregal playero.

El Pros en el Callao desde el YCP

Es una delicia observar las escuadrillas de pelícanos planeando con sus pechugas apenas dos dedos por encima de la lámina marina. A primera hora de la tarde y con el sol ya poniente, las trabajadas barquitas de los pescadores artesanales, ya de vuelta, se recortan al contraluz sobre un mar de alpaca. Limpian pescado o las redes en medio de una nube de aves oportunistas en una estampa común en todas las costas del mundo.

El Pros en la grisalla de El Callao

Nuestros trabajos prosiguen un poco a tirones, con progresos, pero no siempre netos pues aparecen nuevos incidentes. Además, la dependencia de terceros, no especialmente escrupulosos con los compromisos de fechas, impide tener la situación plenamente controlada. En la Junta del martes recibimos la presión de nuestros compañeros, correa de trasmisión de la inquietud de tripulantes y seguidores, para que fijásemos una fecha de salida de Callao. No es fácil, en estos momentos somos equilibristas con todos los platillos en el aire. Confiamos en que las piezas encajen pronto y tener una idea ya cabal de la situación.
El largo tiempo de inmovilidad del Pros y las condiciones de humedad y temperatura han exacerbado la corrosión marina, afectando de modo inevitable a todo tipo de mecanismos desde simples cremalleras hasta filtros, conexiones eléctricas, etc. Ha sido necesario reparar dos bombas y repasar por prudencia la tercera. Ello nos ha dejado cuatro días sin fuente autónoma de agua.
Lógicamente ello obliga a acudir a las instalaciones de la marina. Una vez abandonado el cenobio marítimo estamos expuestos a las tentaciones del mundo y de la carne. Las de la carne ni aparecen ni se las espera. Las del mundo son sencillas. Con nuestras mochilas, portando muda y elementos de aseo, deambulamos a primeras horas de la temprana noche, como jubilados del IMSERSO de excursión, por las tranquilas y desiertas calles de la Punta buscando alguna luz que indique donde abrevar una cerveza.
Nos topamos con un sencillo pero digno restaurante peruano de ambiente familiar. Se trata de unos de los pocos que abre fuera del fin de semana. La oferta es de comida típicamente peruana: ceviches y anticuchos. Los ceviches, nos dicen, no son convenientes a la noche por lo abrasivo de la maceración. El anticucho consiste en carne en parrilla de carbón, especialmente vísceras: rachi, pancita, hígado, corazón. El anticucho por antonomasia es el de corazón de res ensartado en un pincho. Todo ello con una salsa, yuca o patatas y siempre maíz. La carta es más amplia de lo que cabría esperar dado la modestia del lugar. Nos inclinamos por pescado que prácticamente está fuera de nuestra dieta diaria. Elegimos «pulpo al olivo» y una fuente que llaman «Jalea de Pescado» que recoge fritura variada coronada por un crustáceo de tamaño mediano que parece inexpugnable. El pulpo frío, en finas laminas, con una crema de olivas negras está bastante conseguido, no así la fritura, absolutamente pasada y por tanto seca y gomosa. En ocasión futura, superando alguna restricción mental, nos enfrentaremos al anticucho.
Proseguimos los trabajos de revisión. Pepe desmonta la bitácora y limpia y repasa uno por uno todos los cables, bornes, tuercas y arandelas y lo vuelve a montar sin que le sobre ni le falte nada. Luego investiga por qué la sentina recoge aguas grises que desbordan unas cubetas que deben recogerlas y encauzarlas para su expulsión. Los menos peritos revisamos el enorme tambucho de popa donde hay de todo. No tenemos mayores sustos salvo la aparición de una reseca mancha carmesí en el fondo. La corrosión ha afectado a un recipiente con un resto de la bonita pintura del casco del Pros con el que teníamos previsto restañar algunos costurones apreciables en sus costados. Asimismo, nos encontramos con una situación lamentable de defensas. Apenas quedan tres y no son operativas pues, deshinchadas para economizar espacio, han perdido sus tapones. Veremos cómo lo apañamos.
No nos acabamos de hacer con la potabilizadora. Solo absorbe agua mar en proporción de un tercio de su capacidad teórica y con esta débil presión la bomba de alta no trabaja. Dado el estado de la obra viva es posible que la tobera situada en la quilla esté obstruida. No hay otra forma de verificarlo que no sea la inmersión e inspección. JuanCar viste neopreno de entretiempo (cubre medio muslo y antebrazo) y se sumerge. Emerge y dice que está fresquita (14/150) y que la visión del casco es espectacular: es literalmente una mejillonera entreverada de algas. Después de varias inmersiones descubre la tobera y la encuentra expedita. Procede a grabar la espectacular circunstancia con una cámara de video subacuática.
La situación de la obra viva nos pone en la tesitura de tener que contratar un buzo para una primera limpieza de emergencia pues en el estado actual el Pros vería limitada su capacidad de navegación hasta Guayaquil. Contratamos un submarinista que realiza la labor de forma puntual y correcta. Respecto a la potabilizadora y dado que la salida de agua muestra alguna intermitencia tendremos que buscar la causa de su trabajo ineficiente, quizás en alguna entrada de aire. Tarea no fácil.
Hoy jueves 19 estaba previsto una importante aceleración de trabajos pendientes: puesta a punto del timón, reposición de bombas y colocación de luz de tope en mástil. La empresa contratante nos avisa de que lo hará mañana. Hoy deberían entregarnos el dingui. Ni han aparecido ni han avisado. El parte del día como casi siempre es ambiguo: funciona toda la electrónica salvo el radar. El portón trasero opera al impulso eléctrico, no así el molinete. Prácticamente todos los cierres de las cremalleras han quedado afectados. El más importante, el frontal del camper, imprescindible para una navegación confortable, ha sido objeto de una atención especial desde hace días: vinagre, tres en uno, minuciosa introducción de alambres, etc. Sin resultado satisfactorio. A falta de otras alternativas lo hemos desmontado y lo hemos llevado a un zapatero remendón, que ocupa un mínimo tabuco en el mercadillo, y que cree que lo podrá recuperar si bien renunciando a su condición bidireccional. Veremos.
El trascurso del tiempo, lenitivo de frustraciones y afanes sin recompensa, va cumpliendo su función. Poco a poco las piezas van encajando. El parte de la situación del maltrecho Pros indica que está mejorando y próximo a salir de la UCI. Tiene el timón operativo y todas sus bombas de acopio de agua revisadas y en funcionamiento. Esto es una gran noticia no tanto por lo que concierne al agua dulce, que en tanto no funcione la potabilizadora, debemos usarla de una forma muy restrictiva, como del agua salada, que tan abundante como lo permitan los océanos, nos permite luchar contra la inmundicia de la cubierta en igualdad de condiciones con la fauna deyectora que todas las noches vuelve a macular superficies trabajosamente limpiadas el día anterior.
Hoy hemos desplegado la génova. Ha estado perezosa para desenrollarse, pero ha lucido espléndida excepto un par de leves rasguños ya controlados y que serán restañados en Guayaquil.
Llevamos dos semanas en Perú, apenas a 15 Km. de su capital Lima y todavía no nos hemos acercado a una breve visita turística de cortesía. Nuestro encelamiento en el Pros y una concatenación de incumplimiento de plazos nos llevan a tener casi todos los días bloqueados con alguna gestión dependiente de terceros. Por otro lado, nuestra situación de ciudadanos marinos tampoco favorece nuestra movilidad. Entre la demanda de la lancha de servicio, su arribo y la toma de tierra, consumimos más de media hora más el alea de la búsqueda de taxis y los cincuenta minutos que lleva la carrera.

El sábado teníamos finalmente previsto desplazarnos en hora temprana a Lima en visita turística y posteriormente acercarnos a algún centro de servicios profesionales eléctricos para resolver carencias. Pero uno de los gremios se ha confabulado y nos cita para esa fecha. A media mañana nos comunica que se ha dado «un inconveniente» y no se puede desplazar. Sensación de impotencia y turbación. Casi de manera consecutiva, Alberto Morillo, nuestro hombre en Lima, nos convoca a almorzar en el «Mercado», templo gastronómico y lugar de moda en el barrio limeño de Miraflores. Nos recibe con un bonito reforzamiento de nuestro equipamiento textil oficial, que mejora nuestra prestancia y estima.

Los «adelantados» en Miraflores, con nuevo atuendo

El almuerzo, acompañadas de su amigo Julio Armas, es un repaso a la mejor cocina peruana y ello añadido al ambiente mundano del local con mayoría de género femenino, nos saca por unas horas de nuestra rutina cenobial. Posteriormente un paseo en coche por los barrios de Miraflores y Barranco, donde lucen la opulencia y sofisticación limeña, nos confirman en los abruptos contrastes que se pueden dar en apenas veinte kilómetros. De la Punta, recoleta y de discreción castrense, pasando por la degradación del Callao, hasta el entorno de lujo de algunos barrios de Lima que puede rivalizar con las ciudades más cosmopolitas.
Por lo demás seguimos avanzando, pero con mayor lentitud de la prevista. La combinación de problemas eléctricos y mecánicos todos ellos debidos al largo tiempo de inmovilización del Pros, más el «efecto peruano» consistente en que todas nuestras demandas de servicio son acogidas de manera positiva y amable, pero algunas acaban desembocando en problemas y dilaciones sin fundamento claro, están provocando que nuestras previsiones temporales se tambaleen. Hemos conseguido desatascar el pulsador del morse y poner en operación el embrague. La anemia de las baterías es progresiva y Pepe está en proceso de los análisis para su remoción y sustitución. En el debe, y después de consumir muchas horas en su desmontaje y pruebas bajo la dirección en la distancia del técnico de la compañía suministradora, se aparca hasta Guayaquil la reparación de la potabilizadora. Es una instalación compleja y delicada en la que cualquier impureza o efecto del largo periodo de inactividad han podido alterar sus mecanismos.
Las labores de limpieza exterior, incluida la retirada y limpieza de las fundas protectoras, van permitiendo que el Pros mejore su aspecto exterior a pesar de la persistencia del elemento volátil. Los días que ya de anochecida nos dirigimos al Pros, encontramos tres o cuatro cormoranes, aquí los llaman patos, enseñoreados en jarcia, antenas y otros elementos dominantes en altura dispuestos a pasar la noche. Los espantamos como podemos, pero pasarán todavía varias jornadas hasta que con nuestra tenacidad evitemos que nos dejen su óbolo nocturno.
Hemos tenido la reunión con el equipo de la embajada comandado, por vacaciones del embajador titular, por el Ministro consejero encargado de negocios Gonzalo Quintero y acompañado por los Agregados de Cultura Guillermo López y de Defensa Diego Carriazo. La reunión en el Yacht Club Peruano ha resultado muy agradable recibiendo testimonio de su apoyo y confirmación del acto cultural del próximo días 26 de agosto.

Posteriormente nos dirigimos al centro histórico de Lima.

Para los tres adelantados es nuestra primera visita a Lima. Nos sorprende la magnificencia de su Plaza de Armas, con sus galerías virreinales de madera labrada.

Plaza Mayor de Lima

Está cerrada al tráfico, tanto rodado como peatonal, por lo que su visita es perimetral, lo que por otro lado nos permite una mejor observación de la armonía de su diseño y del porte de sus construcciones. Al estar fuera de hora no podemos acceder al interior de ninguna de sus joyas arquitectónicas, pero si deambular por sus populosas calles adyacentes, solo ocupadas por peruanos, pues el turismo extranjero parece totalmente ausente.

El Palacio arzobispal junto a la Catedral de Lima
Balcones de la Casa de Osambela y edificios contiguos.

Desembocamos en la también imponente Plaza del General San Martín, donde en un «speakers corner» se puede tomar el pulso a la convulsa situación política del país. Cenamos en uno de los numerosos lugares de oferta de comida rápida. Probamos la «chicha», bebida no alcohólica extraída de un tipo de maíz. De color malva y no habituados nuestros paladares a su sabor, no nos entusiasma. El largo viaje de vuelta nos permite atisbar una megápolis (el gran Lima concentra doce millones de almas) llena de vida y contrastes.
La triste historia del molinete. Dentro de la primera revisión se accionó el interruptor del molinete. Pareció responder y de inmediato se dio el sonido de un bloqueo y su inoperancia. La revisión exterior confirmó que las distintas piezas, cabrestantes, eje, etc. carecían de cualquier movilidad y parecían soldadas entre sí. La teoría más plausible era que al accionar el interruptor y encontrarse con un mecanismo bloqueado el fusible había saltado.
Los problemas pues eran dos: encontrar el fusible fundido y combatir la trabazón de las piezas. No se sabe dónde está el cajetín con los fusibles. Se inician dos trabajos complementarios: la búsqueda de la disrupción eléctrica y el intento de destrabar las piezas, primero con cierta delicadeza, luego a mamporro limpio. A medida que los trabajos, bien porque se van cumplimentando o bien porque se dejan para Guayaquil, se superan, el bloqueo del molinete empieza a manifestarse como el fielato a superar para planificar la partida y ello hace que la búsqueda de su solución se torne frenética.

Trabajos con el molinete del ancla.

Los adelantados somos de cuerpo y ánimos templados, pero las circunstancias ambientales y las derrotas nos están afectando. El frío es persistente y lejos de la protección urbana, en medio del mar, es apreciable.

El molinete de camino al taller para reparación

Hasta los de Bilbao hemos convenido en que estamos en invierno real por lo que la persistencia del pantalón corto y de la ropa ligera no tiene sentido y hemos reforzado nuestras indumentarias. Algunas noches caldeamos la sala con aire acondicionado. Al principio nuestros desayunos y almuerzos eran rápidos ante el compromiso de una larga lista de tareas pendientes. Ahora las sobremesas son más largas y no es por entrar en la palestra de la controversia, sino por la fatiga sicológica que supone el saber que a lo que nos enfrentaremos cuando nos levantemos de la mesa no será solo a trabajos, sino más bien a problemas.
Ha llegado el día del acto cultural. Se desarrolla en la Escuela Naval de la Armada y, por las limitaciones impuestas por el Covid, ha sido un acto sin público, con grabación y edición posterior y que se ofrecerá por streaming. Hemos accedido a las cuidadas instalaciones, junto a los Agregados Cultural y el de Defensa y hemos sido amablemente atendidos por el subdirector de la Escuela y otro personal de la misma. La grabación se produce en el marco de la Sala de Honores, en la última planta del edificio principal, lo que permite una espectacular visión 360º de la Punta y su entorno. Las intervenciones del Agregado Cultural Guillermo López, de nuestro presidente Pepe Solá y de Jorge Ortiz Sotelo, ex militar y reputado historiador peruano, son brillantes y ajustadas a las pautas previamente establecidas. La embajada se responsabilizará de su edición incorporando material audiovisual aportado por Agnyee.

Nota Verbal de la Embajada Española

Como todos los martes hemos tenido Junta, a las 06 horas para los peruanos y a las 13 horas para españoles, y el anuncio de nuestra posible inminente salida ha suscitado entusiasmo entre nuestros compañeros, pero no las tenemos todas con nosotros. La nota verbal está cursada, pero sin reacción hasta el momento. Con todo confiamos en salir el viernes día 3 con la puesta de sol.
Activamos las labores de limpieza y últimas revisiones y aparece una nueva incidencia: la bomba de achique automática, de nueva instalación para la travesía, falla. Pepe consumirá buena parte de la jornada para conseguir desmontarla, hasta hallar que el diafragma que opera como membrana se ha dañado y carecemos de repuesto ni posibilidad de encontrarlo en Lima.
Con escasa convicción hace una reparación de fortuna y solicitará que algún tripulante nos lleve la pieza a Guayaquil. A mediodía, agradable almuerzo con Juan Arboccó a quien agradecemos una vez más su apoyo y colaboración.
El jueves hemos contratado una limpieza de la jarcia, pues después de más de un año de haber ejercicio de «palo de gallinero» tiene un aspecto lamentable. Esto supone que el Pros se desplace a la escueta zona de servicios de la marina, con maniobra de aproximación y fondeo con largado de ancla. Se realizan las maniobras con pulcritud, pero las nunca tranquilas aguas abaten la popa del Pros hacia el pantalán con lo que conviene ajustar el largo de cadena y al realizar la sencilla maniobra el molinete colapsa y nos vemos incapaces de mover la misma.
Vanos intentos, desolación y el bonito ejercicio de «leva a sangre» de cadena y ancla para retornar a nuestra posición en la postrera línea de boyas. Por causa de la fuerte corriente en la maniobra de aboyado una estacha se atora en la pala del timón. Nos llevará dos horas de ímprobos esfuerzos dejar el Pros correctamente uncido. Juan el mecánico acudirá raudo y solícito a desmontar el molinete para llevárselo a taller para su revisión.
Pendientes de la solución de las trabas administrativas y con la incógnita de la reparación del molinete, que se adivina costosa en tiempo y dinero, abandonamos la esperanza de un inmediato zarpe y de mantener la previsión de fechas planificadas para la reanudación de la travesía. Entramos en un nuevo escenario. Continuará .