DIARIO DE BITÁCORA DEL PROS
AGNYEE TRAS LA ESTELA DE ELCANO
10 DE AGOSTO 2019- 8 DE SEPTIEMBRE 2022
ENTRADA 3: ETAPA SANLÚCAR DE B.—STA. CRUZ DE TENERIFE
20 A 26 de Septiembre dé 2019
Superadas las emociones de la despedida, la tripulación se dispone para navegar tomando las disposiciones necesarias para ello. José Solá (Pepe, en adelante), alma materde todo el proyecto de Agnyee, capitanea el Pros en esta primera etapa oceánica. Le acompaña en la tarea como segundo capitán Fernando, quien ha colaborado con Pepe intensamente en los últimos meses en la puesta a punto del velero. Pero hay cuatro capitanes más entre los tripulantes, todos con experiencia náutica que, con seguridad, estarán al frente del PROS en alguna de las etapas de su largo periplo por los océanos: Amancio, Antonio, Juan Manuel y Ricardo.
En esta ocasión, acompaña a los tripulantes, como invitada especial y observadora, María, periodista de la Agencia EFE, también aficionada a la navegación. quien ya ha escrito varias estupendas crónicas sobre el proyecto «Tras la estela de Elcano» y que dará cuenta de todos los pormenores de esta etapa y de la expedición en su conjunto
Sanlúcar 20 de septiembre. Despedida del PROS
Cuando la expedición histórica salió de Sanlúcar se aseguró de pertrecharse de protecciones celestiales. Cuenta Pigafetta que «todas las mañanas se bajaba a tierra para oír la misa en la iglesia de N. S. de Barrameda; y antes de partir, el jefe determinó que toda la tripulación se confesase, prohibiendo que se embarcase mujer alguna en la escuadra». Pepe, el capitán, no ha llegado a tanto. Afortunadamente, tampoco hubiera podido hacerlo. Pero sí quiso obtener vientos propicios congraciándose con la divinidad.
Puesto que no ibamos a poder consumir los centenares de huevos frescos que generosos amigos habían hecho llegar al Pros, ordenó hacer donación de una buena parte de ellos a las monjas clarisas de Sanlúcar, convencido de que en sus manos hallarían un adecuado destino en forma de exquisitos dulces y pasteles. Es fama que las mozas casaderas hacían donaciones de esta naturaleza para asegurarse tiempos bonancibles en su día de boda. El PROS se aseguraba de esta guisa buenos vientos y la favorable mirada protectora de las alturas. Por SI acaso….
La monja clarisa vistió los colores de la expedición de Agnyee, en reconocimiento por la ofrenda de huevos.
No ha habido problema en el reparto de espacios, presidido por la buena disposición de todos para acomodarse a las nada desdeñables posibilidades de acogida del PROS. Pepe ha asignado un camarote independiente para María y se ha asegurado que los tripulantes con menor responsabilidad ocupen los lugares más cómodos, al contrario de lo que la jerarquía y la tradición sugieren. En estas y otras cosas, su generosidad forma parte de su carácter
Con similar facilidad se han establecido los turnos de guardia. En nuestro caso no seguimos las reglas de la flota de Magallanes- Elcano. Según Pigafetta, en la expedición histórica «todas las noches se hacían tres guardias: la primera al caer la tarde, la segunda a las doce y la tercera hacia el fin de la noche.» Las del Pros están compuestas por dos personas, entre las 23.00h y las 02.00h, la primera; de 02.00h a 05.00h, la segunda y de 05.00h a 08.00h, la tercera.
Juan Manuel, María, Antonio, Pepe, Amancio, Ricardo y Fernando
La salida de la bahía de Cádiz lleva tiempo. No hav mucho viento, apenas 10 nudos, pero el barco los aprovecha con avaricia, rindiendo entre 6 y 7 nudos de velocidad a un rumbo algo abierto respecto del directo a Tenerife.
En un barco los cocineros son siempre personas muy valoradas. Cuando sus capacidades en los fogones van unidas a las habilidades náuticas, entonces el aprecio se convierte en admiración. Amancio reúne ambas virtudes. Jubilado casi totalmente tras una dilatada trayectoria de actividades empresariales, ha navegado por muchos mares de modo continuo durante casi veinte años y su incesante actividad física es fuente de bromas y sonrisas cómplices. Con absoluta convicción, fruto de su experiencia en largas travesías, nos convence a todos para establecer las reglas para la disposición de los desechos no reciclables y la selección y almacenamiento de los reciclables. Su receta para optimizar el espacio dedicado a los numerosos envases de plástico no tiene rival y resulta sorprendente la reducción de volumen que conseguimos.
Amancio mantiene satisfecha a la tripulación del PROS
La superación de la influencia del Estrecho de Gibraltar se une al cambio en la dirección del viento que sopla ya del nordeste, aunque en una dirección que nos separa del rumbo directo a Tenerife. La vela es así. Hay que hacer muchos bordos en direcciones aparentemente separadas del destino para componer una resultante que conduzca al objetivo.
La primera noche de navegación nos regala con un brillante manto de estrellas que recrea nuestros ojos y acompaña nuestras guardias. Como si la presencia de tanto lucero fuera un homenaje en honor de quienes nos precedieron hace quinientos años, en condiciones bien diferentes de las nuestras.
Algunos barcos aparecen en la pantalla del radar, no muchos. Pero, como la visibilidad es buena, casi siempre el radar nos sirve para confirmar los hallazgos visuales previos, apreciar las trayectorias de los blancos y medir con precisión sus distancias. Es la principal obligación del turno de guardia, sin desdeñar la atención al rumbo y la corrección del trimado de las velas en caso de roladas del viento.
Tanto la puesta del sol como el amanecer, son momentos especiales del dia.
Ricardo es un abogado en ejercicio lo bastante bien situado como para que sus clientes se sientan atendidos aunque se ausente unos días. Ellos saben que sus intereses quedan bien protegidos. Apasionado del mar y de la historia de nuestro país, uno se lo imagina enrolado como voluntario en la expedición de Magallanes – Elcano soñando con emociones fuertes y nuevas tierras que conocer. Su largo y cuidado pelo rubio y su piel tostada invitan a situarle en una época para la que, sin duda, da el tipo. Imagino que Hans, el lombardero alemán de la expedición histórica que consiguió volver con Elcano, no tendría un aspecto muy diferente. Delgado como un pincel, cuida su alimentación sin aspavientos y disfruta en cada momento de lo que hace. Y resulta un brillante polemista que goza como un niño poniendo en cuestión los lugares comunes y rebatiendo casi todas las convenciones, incluidas las más respetables, por el placer intelectual de considerar alternativas al mundo realmente existente. En suma, una suerte de ácrata cultivado, que no pierde la sonrisa ni las formas. Las guardias en su compañía se hacen cortas.
Hemos dispuesto un aparejo de curricán en la aleta de babor del barco con la esperanza de que algún túnido se nos aproxime en el camino y lo podamos incorporar a la dieta planificada. Pasan los días y ninguna especie nadadora hace acto de presencia.
Tras haber perdido un buen señuelo, no sabemos si por la picada de un pez grande o por el desgaste de un quitavueltas, disponemos un aparejo de fortuna con el herraje de una mochila al que la ingeniosa mente de Ricardo adiciona un señuelo de su creación que simula un pequeño pulpo. Los parabienes que recibe por su esfuerzo encierran, sin embargo, un indisimulado escepticismo sobre el atractivo que semejante artefacto pueda tener para los habitantes de las aguas.
Al cabo de una hora de navegación el carrete suena escandalosamente, como no lo ha hecho hasta ahora. Esta vez no hay duda: han picado y lo que sea que haya sido parece un bicho serio y con fundamento. Antonio se abalanza hacia la caña mientras el carrete cede la mayor parte de la línea que almacena. Tasca el freno sin conseguir detener el devaneo. Y descubre con horror que el soporte del cañero se ha partido con el esfuerzo por lo que ha de sujetar la caña a mano. Se acerca Juan Manuel para ayudar y aprieta un poco más el freno para impedir que file toda la línea. Inútil tarea.
El sujeto que tira desde el otro extremo no ceja en su empeño y pronto desaparecen los metros que aún quedaban. Un instante después, la línea se rompe y todo queda en paz. No ha quedado ni rastro del aparejo de fortuna. Pero, al menos, hemos salvado la caña y el carrete. El ingenio de Ricardo queda refrendado, desde luego, aunque los resultados no acompañan. Todavía…. De seguir así, la variedad de la dieta alimenticia la tendrá que asegurar Amancio y su inagotable capacidad creativa.
María, nuestra periodista, ejerce con soltura su oficio y lo mismo toma fotografías y video de la navegación que lleva a cabo pequeñas entrevistas con los tripulantes para acopiar material con el que componer sus futuras crónicas.
Maria, enviada de la Agencia EFE, una excelente tripulante
Descontado su trabajo profesional, se comporta como una tripulante más, que expresa libremente sus opiniones, pregunta, inquiere, se informa y colabora en todo, incluidas las labores de trimado de velas. Sin duda, en este caso, el ejercicio de su oficio no es obstáculo para su afición marinera.
Antonio es un tripulante que destila responsabilidad por los poros. Su hablar pausado y reflexivo así lo sugiere. Atento a los detalles de la navegación, es siempre de los primeros en acudir ante cualquier indicación del capitán. Pero tampoco necesita de muchos estímulos para ponerse en acción.
Comparte sus ideas con el resto de los tripulantes cuando considera que un mejor trimado de las velas o un ligero ajuste del rumbo pueden beneficiar a la velocidad, a la escora o a la estabilidad del barco. También a él, como a otros muchos, le atrae el paso por le Estrecho de Magallanes, pero está dispuesto a lo que haga falta si con ello contribuye al éxito de la expedición.
Como es un hombre que se ha hecho a sí mismo en el mundo laboral y económico, su negocio familiar le permite ahora cierta libertad de movimientos para elegir etapas, en la confianza de que sus medios de vida quedan garantizados en las manos de su hermana.
La tripulación del Pros en la etapa Sanlúcar de B. – Sta. Cruz de Tenerife
Mediada la travesía, el viento parece ya haberse entablado de manera consistente del nordeste. Sin embargo rola unos cuantos grados de sur a norte y viceversa. Para quien nos observe, la trayectoria sobre el mapa dista de ser una línea recta e incluso nos hemos acercado más de lo que inicialmente estaba previsto a la costa marroquí, hasta menos de 60 millas náuticas. Tras varias configuraciones, llevamos el viento por la aleta de babor y la vela mayor y la mesana muy abiertas y con una retenida para evitar las trasluchadas. Un intento de atangonar la génova para navegar «a orejas de burro» no produjo la estabilidad deseada tras rolar el viento y desistimos por el momento.
Los momentos del almuerzo y la cena son los mejores para compartir ideas, proyectos e ilusiones. Nuestro conocimiento recíproco es desigual pero, en todo caso, insuficiente. Descubrimos lo más básico de la vida de los demás, su profesión, su trayectoria, sus orígenes geográficos y sociales y, desde luego, sus aficiones náuticas que siempre ocupan una parte no pequeña de la conversación. Sin embargo, nadie cuenta grandes «batallas» ni exhibe indecorosamente sus millas recorridas para situarse por encima de los demás. Los marinos, como los lobos, se reconocen entre sí y tiene poco sentido sacar pecho entre colegas. Al final la mar pone a cada uno en su lugar.
Fernando, Pepe, Antonio, Juan Manuel, Amancio y Ricardo: Tras la Estela de Hcano
A medida que ganamos en confianza y conocimiento recíprocos la conversación es más fluida, las bromas son más frecuentes y el sentido del humor se agudiza. La náutica y la historia de nuestros admirados antecesores en la Vuelta al Mundo no son ya los únicos motivos de conversación: nos adentramos en otros terrenos de la vida cotidiana, de la actualidad social o, también, en elevadas discusiones sobre la sostenibilidad del planeta, la conservación de las especies y la manera en que se adoptan las decisiones sociales. La politica sale a relucir, inevitablemente, en las preferencias explicitas o reservadas que cada uno expresa. Sin embargo, hay un pacto tácito para respetar las posiciones ajenas, se compartan o no, lo que resulta muy conveniente y facilita enormemente la libertad de expresión y la mesura.
Fernando, nuestro segundo capitán es un tipo cordial, sonriente y reservado; las tres cosas y por este orden. Su amabilidad y disposición al trabajo no tienen límites. Y su experiencia náutica es dilatada. Junto con Pepe ha dedicado muchas horas de trabajo personal a la puesta a punto del PROS. Esta actividad le ha permitido ser uno de los mejores conocedores del barco y sus secretos.
En este viaje, todos atendemos con atención sus explicaciones y las de Pepe con el fin de ampliar nuestro bagaje de conocimientos para el momento en que hayamos de asumir la responsabilidad de comandar el barco. La ubicación de los distintos equipos, los controles eléctricos y electrónicos, los grifos de fondo, las herramientas, los repuestos, el botiquín, los elementos de seguridad y de comunicaciones, etc, etc, son elementos que no faltan en ningún barco. No obstante, la experiencia indica que en todos ellos son diferentes por su configuración, su ubicación o su funcionamiento.
Y más vale que los capitanes tengan noticia precisa de todos ellos. Por esta razón, cada vez que se abre un tambucho o se dispone de una caja que procede de un armario, todos observamos con atención su contenido y su finalidad. Afortunadamente, además del recuerdo y la experiencia, existen los manuales para suplir los fallos de la memoria.
Las noches de guardia se suceden sin incidentes. Los turnos establecidos han permitido variar las parejas y las horas, con el resultado de un reparto equitativo de las ventajas y desventajas de cada turno horario y amplias posibilidades para la conversación y el mejor conocimiento recíproco. La ruta elegida no tiene mucho tráfico; en realidad muy poco. Hay noches en que no divisamos un sólo barco y tampoco aparece traza de ninguno en la pantalla del radar. Lo que nos lleva a fantasear sobre cómo sería un mundo sin otros habitantes que los tripulantes del PROS: una horrible idea que el cine y la literatura ya han explorado con profusión. Pero nos tomamos en serio la vigilancia porque, en cualquier momento, puede aparecer un carguero, un pesquero o —quién sabe— un contenedor a la deriva.
El día 24, luego de seguir un sinuoso rumbo hacia el sur, determinado por el ángulo del viento, empezamos a pensar en un nuevo bordo que nos acerque al objetivo de nuestro viaje. Seguimos con el viento por la aleta de babor y tanto la mesana como la mayor van dotadas de retenidas para controlar las roladas del viento. Es una navegación bastante cómoda en la que, en ocasiones, dejamos descansar al piloto automático para llevar a mano la rueda del timón. Sin embargo ha surgido la idea de acercarnos a las islas Salvajes para echarles un vistazo. Se trata de dos pequeños islotes y varios peñascos, situados a 100 millas náuticas de Canarias, pero integrados en la provincia de Madeira, bajo soberanía portuguesa.
Esta pequeña desviación unida a la dirección del viento dominante, significa un retraso en nuestra hora prevista de llegada a Santa Cruz, que compensamos con unas pocas horas de navegación a motor para acercarnos a la línea de rumbo directo.
PROS navegando con buen tiempo y viento por la aleta de estribor
El paso entre las islas Salvagem Grande y Salvagem Pequena se produce a la hora del almuerzo del dia 25. Quedan, pues, 100 millas para culminar la primera etapa oceánica del Pros. Si nada se tuerce, estaremos en Santa Cruz a primera hora de la mañana del 26.
Cuenta Pigafetta que partieron «de San Lúcar el 20 de septiembre, y se dirigieron hacia el sudoeste, llegando el 26 a una de las islas Canarias, llamada Tenerife, situada en 28 grados de latitud septentrional.» Allí se detuvieron tres días en un sitio adecuado para procurarse agua y leña. Y, en seguida entraron «en un puerto de la misma isla, llamado Monte-Rosso, donde pasaron dos días»
Llegada a Tenerife desde las Islas Salvajes
El Teniente de Navío Luis Luis N. Garcia Rebollo (Breve et ristretta narratione. Tenerife en la ruta de la Primera Circunnavegación) ha analizado con detalle y rigor náutico la bibliografía existente para precisar los puntos de arribada de la expedición en su aproximación a las Islas Canarias. De su estudio surge con evidencia suficiente que, frente a algunos relatos de cierta difusión, Santa Cruz de Tenerife fue el primer lugar de llegada de las naos. No por casualidad en 1506 se había otorgado a Santa Cruz la condición de Puerto Real, con el fin de apoyar las expediciones del Rey con cierta discreción. Así pues, el día 26 de septiembre de 1519 fondeó en el Puerto Real de Santa Cruz de Tenerife la flota de la especiería, para zarpar al alba del día 30 del mismo mes en demanda del tenedero de Montaña Roja, en el término municipal de Granadilla de Abona, del que zarparía definitivamente para cruzar el Atlántico el 3 de octubre de 1519.
La llegada debió ser emocionante para aquellos hombres audaces, como lo es para nosotros al rememorar aquellos hechos. Luis N. Garcia Rebollo los recrea con precisión cuando los imagina: » aproximándose por el nordeste, la Trinidad en el centro, y las otras en torno siguiendo el estandarte real, navegando seguramente con marejada y viento moderado del primer cuadrante, cerrado diez cuartas en popa, barajando la costa desde Anaga, en demanda del fondeadero de Santa Cruz, cantando la sonda en la proa. Mientas los tripulantes alistan cables de fondeo, liberan los cepos y las uñas de las anclas, y coronan de pales los cabrestantes, atentos a sus maeses y a sus pilotos, para soltar el ferro, aún ignorantes del privilegiado puesto que les estaba destinado en la historia de la humanidad por los siglos venideros».
La nuestra, nuestra llegada, ciertamente lo es. Hemos culminado felizmente la primera etapa de la navegación oceánica. Constatamos que la complicidad de las alturas parece mantenerse, quizás como consecuencia de nuestra generosa ofrenda de huevos a las clarisas. Divisamos la entrada del puerto con el que ya hemos podido tomar contacto por radio y por teléfono para dirigirnos al atraque previsto. Nos esperan y nos saludan.
Pero eso queda para la siguiente crónica de este Diario de Bitácora.