Nuestra historia: la Guerra de la Independencia (2) (56)

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2021/09/12

El período  de la Guerra de la Independencia (1808- 1814) es turbulento, sin duda. Y confusos son también algunos de los límites geográficos en los que transcurren las acciones, las más de las veces solapadas por la respectiva influencia de los contendientes y sus aliados. La geografía político-militar resulta extremadamente variada. Con las palabras de Jean-René Aymes: “coexisten el poder militar imperial -por ejemplo en Cataluña- y el poder civil español que colabora con los ocupantes -el gobierno del rey José- y, en el resto del país, el poder civil español resistente”. Este último estructurado, de arriba abajo en Junta Central, sustituida por la Regencia desde 1810, juntas regionales y juntas locales.

En ese difícil período tendrá lugar la convocatoria de las Cortes de Cadiz por la Regencia, en cuya constitución podrán votar por primera vez todos los españoles  avecindados en España de más de 25 años de edad, incluidos los representantes de las posesiones americanas. Sus debates, en las condiciones de sitio de la ciudad de Cádiz, alumbrarán, no sin dificultades, la celebérrima Constitución de Cadiz de 1812, la Pepa, con un acendrado acento liberal, que se constituirá en inspiración para unos y en objeto de radical rechazo para otros durante las décadas siguientes de alternancia del liberalismo, el moderantismo y el conservadurismo más rancio. Pero esto ocurrirá ya bajo los auspicios del nefasto Fernando VII, cuando la guerra termine y se reinstaure la dinastía de los Borbón.

Mientras los hechos de armas, las guerrillas, los enfrentamientos tanto en campo abierto como en el mar tenían lugar,  otro debate del mayor interés discurría entre los considerados afrancesados –y, para muchos. traidores– y los resistentes o patriotas, en el que participan algunas figuras de relevancia cultural y política innegable. Baste citar los nombres de Cabarrús. Urquijo, Mazarredo  entre los colaboradores del rey José. Sin olvidar la talla de escritores o eruditos como Meléndez Valdés, Moratín o Llorente. Puede estimarse en unos dos millones de personas las que prestaron fidelidad al rey José, por razones tanto de convicción como de utilidad personal. Tras la batalla de Vitoria, unas 12.000 familias españolas tuvieron que refugiarse en Francia y en otros países europeos

 

Como la primera parte de este trabajo, esta segunda entrega se debe también a Jean-René Aymes, historiador de la Universidad de Caen (Francia) y notable hispanista, fallecido en 2020. Puede accederse al texto completo en el enlace síguiente:

La Guerra de la Independencia